miércoles, 20 de febrero de 2013

El Sindicato y el problema del paro. Fragmento de la resolución propuesta en el II Congreso del PC de Italia (1922)




El pasado 15 de febrero se publicó en la web del PCC  la resolución propuesta, referida al papel de los Sindicatos, por el Comité Central para el II Congreso del Partido Comunista de Italia, publicada en Il Comunista el 29 de enero de 1922. Copio un fragmento que debería ser lectura obligatoria, no sólo para las personas que se consideran comunistas hoy sino también para sindicalistas, personas de izquierdas, activistas de movimientos sociales, ciudadan@s crític@s, etc.




"El fenómeno de la desocupación está tan ligado a la crisis del régimen capitalista que ha conmovido de modo hoy acaso irreparable las bases mismas de los sindicatos, surgidos en el seno de ese régimen y que se han desarrollado en función de ese régimen. Cuando el empleo de la mano de obra se vuelve inestable como en el actual período, y estos márgenes de inestabilidad se agitan alrededor de una imponente masa que ha perdido definitivamente toda posibilidad de volver a un trabajo cualquiera, el sindicato pierde su función característica, su razón de ser tradicional y es afectado mortalmente si no reconoce de inmediato la situación que le ha sido creada orientándose hacia nuevas posiciones. Hoy el sindicato está en condiciones de ofrecer a sus adherentes muy pocas ventajas inmediatas; su función es utilísima en la medida en que consigue impedir que las masas se desbanden, agrupándolas sobre un terreno posible de lucha y dándoles la sensación de la posibilidad de una salida para la terrible situación que se les endilga. Toda la acción de asistencia menuda de tipo contractual es útil y debe ser continuada, pero evidentemente ya no ofrece a los sindicatos una base suficiente, no digamos de desarrollo, sino de simple conservación. La prueba más evidente está dada por el hecho de que las organizaciones sindicales guiadas por los reformistas ven como único campo de acción el parlamento y las combinaciones ministeriales: lo cual se confirma en la orden del día Dugoni, votada por el último Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo. 
Esto explica por qué los sindicatos pierden cada día más terreno en el campo contractual; por qué los obreros no se sienten ya protegidos en su existencia, y las cuestiones del horario, del salario, de los reglamentos terminan perdiendo ante sus ojos todo valor; porque el mejor de los contratos no los salva de sufrir sin atenuantes el contragolpe de la crisis capitalista. 
La asistencia a los desocupados y la acción en defensa de los mismos es estrictamente clasista, porque tiende a impedir el aislamiento del obrero y del campesino, su alejamiento de los compañeros que tienen la suerte de trabajar. He aquí las exigencias presentadas por los comunistas como esenciales para la acción sindical: mantener la ligazón entre desocupados y quienes no lo son; buscar que en el terreno de la oferta de la mano de obra no se libre sólo una serie de duelos "singulares" entre el individuo desesperado y el hambre, sino que el desocupado sienta que el órgano tradicional de defensa de sus intereses, el sindicato, sigue siendo "suyo"."

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